lunes, 13 de febrero de 2012

Impertinencia - Quién consume a quién


Todos en algún momento hemos sufrido la ansiedad, la frustración, la soledad, la incomunicación. De una forma u otra hemos podido superar la situación o quizás no, quizás aún sigue torturándonos.

Una cosa está muy clara: cuando tengas un problema, busca refugio en las drogas. No te servirá de nada. Bueno, para un par de cosas sí te servirá: para quitarte la fuerza, el dinero y la agilidad.

Hace falta ser rematadamente iluso para pensar que los problemas se acaban a base de escapar. Y hace falta tener ganas para estar toda la vida escapando, sin plantar cara a la verdad, sin plantar cara a la verdad, sin plantar cara a la verdad, sin plantar cara a la verdad.

Evasión incontrolada, paraíso artificial. La mierda que te has metido no te deja ni pensar. La percepción alterada, por un estado mental, no deseado por tu cuerpo, que se empezará a quejar. Y ahora estás muy mareado, y ahora quieres vomitar. Es tu cuerpo que te avisa de que lo has tratado mal. No me vengas con el cuento de que sabes controlar. Hay cosas que tu salud nunca podrá tolerar. ¿Tan difícil es darse cuenta de que así nos quieren ver? Hasta el culo, pasando de todo y sin parar de beber, sin parar de beber, sin parar de beber, sin parar de beber, sin parar de beber.

Imagínate que fueras un pez gordo y que tuvieras miedo de ver cómo se rompe la preciada paz social. Y alguien te ofreciera un mágico remedio, y encima garantiza que funcionará. Es un arma contra obreros y estudiantes. Disparas tan campante y los pobres, encima, piden más. Además, por si esto fuera poco, les gusta tanto tanto que están dispuestos a pagar. Así que llena tus bolsillos y quédate tranquilo, mientras tengan su ración, no nos van a molestar. La delincuencia callejera nos viene que te cagas. Es la excusa para aumentar la presencia policial. ¿Ves qué fácil? De un plumazo nos quitamos de en medio a esa gente que nos la podría liar, que nos la podría liar, que nos la podría liar, que nos la podría liar.

Y ahora en mi cabeza una pregunta suena sin parar. Y ahora en mi cabeza una pregunta suena sin parar. Y ahora en mi cabeza una pregunta suena sin parar. Y ahora en mi cabeza una pregunta... ¿Quién consume a quién? ¿Quién consume a quién? ¿Quién consume a quién? ¿Quién consume a quién?

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